Es Diciembre en la Ciudad de México,se lee la noticia, con no poco tono de amarillismo sobre las palabras delSubcomandante Marcos al Juez Garzón. Días despuéseste le contesta, se propone un debate, un lugar lejos de Chiapas la sede,los viejos intelectuales alguna vez rojos y no tan rojos saltan deinmediato elogiando todo este teatro. Que lamentable es tener que escribir esto, no solo la clase políticahace un teatro de la política misma, ahora el “rebelde” Marcos tambiénhace un verdadero teatro y Garzòn, toma el papel que se le asigna,todo esta armado, comienza la funciòn. Pienso ya en las injurias que serán lanzadas por llamarlea todo esto: teatro. Algunos, en el mejor de los casos dirán queno comprendo a este “nuevo” movimiento, que los clásicos libros“rebeldes” no son ya ni Capital de Marx, ni el ¿qué hacer?de Lenin, ni la Revolución traicionada de Trotsky, sino los documentos,cartas y declaraciones del EZLN (¿?) si algùn dìaquiero entender tengo que leerlos, para aprender. Algunos más me tacharan de racista, ¿cómoatento contra la palabra sagrada de los indígenas que siempre están llamando a una inexistente “sociedad civil” ? . ¿Cómo un hombre que se dice de izquierda puedeatacar a los indígenas rebeldes?. Y seguramente algunas más seràn dichas. Que bueno. No soy ningún racista, tampoco soy un zapatista, para bien del movimiento zapatista no soy otro joven indigenista, de esosde playeras negras con estrellas rojas (tenis nicke, y cigarros marlboropara acompletar el cuadro tan visto durante el zapatour). Desde que el levantamiento zapatista del 94 asomo la cabeza,con apenas un poco más de una década en este mundo vislumbre ya los primeros indicios hacia una consciencia social en mí. De hecho, debo decirlo, el zapatismo fue unas de las causas,no la única, para que yo en este momento milite en la izquierda. Autoeducado (y educado, no adiestrado) en el pensamiento críticoy la filosofía crítica (el marxismo) quiero hacer de esto-tal vez nadie le tome atención- una denuncia y una críticafortísima a la dirección Zapatista. Mientras que la direcciónzapatista juega en el teatro Marcos-Garzòn, las comunidades indígenascontinúan olvidadas por el mismo zapatismo. Mientras que el circosigue su curso en los medios de información como escenario, milesde indígenas, bases zapatistas, son atosigadas por los paramilitares,hay anuncios de desalojos, hay represión estatal, hay lo que hahabido a pesar de la actitud pacifista de los zapatistas Y yo pregunto señores del EZLN : ¿De qué sirve que sigan con las armas si no seutilizan si quiera para la defensa ? ¿ es qué quedar biencon los políticos del régimen es mejor que usar el arma empuñadapara -repito, siquiera- defenderse de las bandas priistas, de los militaresy los paramilitares ? Poco a poco algunas comunidades indígenas, son vaciadaspor la negra perspectiva, se abandona lo que el movimiento dice defender,la identidad Nacional por jugar a la “rebeliòn” -seguramente- “global”por internet. ¿Es que acaso el Rebelde Marcos piensa que ya no es necesariopelear en México por los derechos indígenas ? ¿seacabo la lucha para los zapatistas? ¿se ha logrado algo? ¿serespetan ya los derechos indígenas? ¿se han liberado a todoslos zapatistas? ¿el respeto a dichos derechos asegura un porvenirmejor -económicamente hablando- a los 10 millones de indígenas?¿qué piensa el zapatismo criollo educado rapidamenteen el horizontalismo -que ni ellos entienden- y el antisocialismo? No se trata de polemizar si hay que hacer la revolucióno hay que ser rebelde, según la concepción salida de aquelladecepcionante -para mí- entrevista con Julio Sherer. Tampoco dever sí esta bien que usen pasamontañas o no. En concreto,¿Sirve para algo el teatro Marcos-Garzòn para resolver elproblema de las comunidades indígenas ? El problema de las comunidades indigenas que es el problema dela pobreza, el atraso, la discriminación, el olvido (el propio olvido)que engendra el sistema capitalista. Si alguien puede decirme de que maneraayudan las cartas floridas (algunas hermosas), los propuestos debates yel teatro armado alrededor de Marcos y Garzón que me lo diga. Porel bien de los indígenas, de México y su pueblo ojaláexista una respuesta positiva.